Qué es y para qué sirve
Las normas de agua de laboratorio (por ejemplo ISO 3696, ASTM D1193 y las guías CLSI) agrupan el agua en tipos. El tipo III sirve para lavado de material y para abastecer a otros equipos, el tipo II para preparación general de soluciones y el tipo I (ultrapura, 18,2 MΩ·cm) para técnicas sensibles como cromatografía, espectrometría o biología molecular. Un purificador combina etapas (ósmosis inversa, desionización o electrodesionización, luz UV, pulido) para llegar al tipo elegido a partir del agua potable.







