En el extremo sur del continente americano, donde los vientos fríos del canal de Beagle se cruzan con los bosques subantárticos, la ciencia avanza firme frente a uno de los desafíos más urgentes del planeta: El cambio climático. En Puerto Williams, la ciudad más austral del mundo, el Centro Internacional Cabo de Hornos (Chic) ha incorporado una herramienta de vanguardia que marca un antes y un después en la investigación científica de la región: El cromatógrafo de alta eficacia Shimadzu Nexera LC-40.
Este equipo, instalado recientemente con el apoyo de la empresa Cromtek, ya desempeña un papel clave en el estudio de fenómenos oceánicos vinculados al cambio climático, como las floraciones algales nocivas (FAN), comúnmente conocidas como marea roja. En esta región remota, su incorporación no solo permite monitorear toxinas marinas en tiempo real, sino que también abre las puertas a colaboraciones científicas globales.
El Shimadzu Nexera LC-40: Tecnología de precisión al servicio del planeta
El equipo Shimadzu Nexera LC-40 es una unidad de Cromatografía Líquida de Alta Eficiencia (HPLC, por sus siglas en inglés), diseñado para realizar análisis químicos altamente precisos. Su rol en Puerto Williams está directamente vinculado al monitoreo de microalgas que producen toxinas marinas, un fenómeno que se ha vuelto más frecuente e impredecible con el avance del cambio climático.
Estas floraciones, cada vez más comunes en zonas donde antes no se registraban, como la ecorregión subantártica, están asociadas a variaciones en la temperatura del agua, la salinidad, y otras variables oceanográficas sensibles al cambio global. El equipo permite identificar y cuantificar estas toxinas, lo que resulta esencial para entender cómo están evolucionando los ecosistemas marinos del extremo sur del continente.
Monitoreo de marea roja: Ciencia aplicada al cambio climático
La línea de investigación en marea roja del Centro Chic está liderada por el Dr. Máximo Frangopoulos, académico de la Universidad de Aysén, junto a la bióloga Vanessa Monge, quien coordina el laboratorio donde opera el Shimadzu Nexera LC-40. Este equipo ha permitido no solo fortalecer el monitoreo científico, sino también descubrir nuevas toxinas y realizar estudios más complejos sobre biodiversidad fitoplanctónica.
Gracias a su ubicación estratégica, el laboratorio de Puerto Williams puede generar datos únicos sobre las FAN en la ecorregión subantártica y compararlos con los fenómenos observados en la Antártica. Estos estudios comparativos son esenciales para comprender los efectos del cambio climático a escala global, sobre todo en ecosistemas considerados “centinelas del clima”.

Tecnología al servicio de la colaboración internacional
Además de su impacto local, el cromatógrafo Shimadzu habilita colaboraciones con centros de investigación de países como España, Brasil, México y Portugal. Estas redes científicas permiten realizar análisis conjuntos sobre especies, toxinas y patrones de floración en distintas latitudes, enriqueciendo la comprensión global de los efectos del cambio climático en los océanos.
El laboratorio del Centro Chic, aunque actualmente orientado a la investigación, también contempla en el futuro la posibilidad de prestar servicios a la comunidad local, especialmente al sector pesquero artesanal. Para ello, primero deberá contar con la certificación correspondiente bajo normativa ISO, un proceso que se encuentra en planificación.
Elegir Shimadzu: Una decisión basada en la experiencia
La elección del modelo Shimadzu Nexera LC-40 no fue al azar. Investigadores del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) llevan décadas utilizando un modelo anterior, el LC-20, con excelentes resultados. Esa experiencia de confianza y durabilidad fue determinante para optar por la marca, sabiendo que la fiabilidad técnica sería fundamental en un entorno tan exigente como el de Puerto Williams.
La instalación, realizada por Cromtek, fue un desafío logístico superado con éxito gracias a una estrecha colaboración entre su equipo técnico y los investigadores del centro. Desde el transporte en ferry hasta la puesta en marcha del sistema, cada paso fue cuidadosamente planificado para garantizar el funcionamiento óptimo del equipo en el fin del mundo.
Ciencia, tecnología y futuro
En tiempos de crisis climática, la instalación del Shimadzu Nexera LC-40 en Puerto Williams representa mucho más que la adquisición de un equipo científico: Es una apuesta por la investigación de frontera, la colaboración internacional y el monitoreo ambiental en zonas críticas del planeta. En una región remota, pero clave para entender los efectos del cambio climático, la tecnología de Shimadzu se convierte en un instrumento fundamental para producir conocimiento, proteger los ecosistemas marinos y preparar a las comunidades locales frente a los nuevos desafíos del siglo XXI.











