En el extremo sur del continente americano, donde confluyen los bosques subantárticos y el océano austral, florece una inédita alianza entre ciencia, tecnología y comunidad. En Puerto Williams, capital de la comuna de Cabo de Hornos, la instalación del cromatógrafo Nexera LC-40 de Shimadzu, gestionada por Cromtek, ha dado un impulso decisivo a la investigación en ecosistemas subantárticos, marcando un hito tanto científico como biocultural.
Cromtek y Shimadzu: Tecnología de frontera en el fin del mundo
Gracias al apoyo logístico, técnico y humano de Cromtek, el laboratorio de Marea Roja del Centro Internacional Cabo de Hornos (Chic) cuenta desde abril de 2025 con un equipo de cromatografía líquida de alta eficiencia (HPLC), el Shimadzu Nexera LC-40. Su incorporación no solo mejora las capacidades analíticas del centro, sino que permite abordar con precisión el monitoreo de un fenómeno estrechamente vinculado al cambio climático: Las floraciones algales nocivas (FAN), conocidas como marea roja.
Estas floraciones —originadas por la proliferación de microalgas que liberan toxinas marinas— han empezado a manifestarse en áreas donde antes eran desconocidas, como la ecorregión subantártica de Cabo de Hornos. Los estudios sugieren que el cambio climático y las alteraciones en variables oceanográficas son factores determinantes en esta expansión. El Nexera LC-40 permite monitorear y analizar estos fenómenos con una sensibilidad y precisión sin precedentes en esta zona del planeta.
Ciencia con raíces locales: El enfoque biocultural
La gestión del laboratorio está en manos de Vanessa Monge, bióloga y encargada del análisis de toxinas, quien trabaja estrechamente con el Dr. Máximo Frangopoulos, académico de la Universidad de Aysén (UNA) e investigador asociado al Centro Chic. Él lidera la línea de investigación de marea roja, mientras que Vanessa actúa como su «brazo derecho» en la operación del laboratorio.
El trabajo de este equipo encarna un enfoque biocultural, al vincular el conocimiento científico con el bienestar de la comunidad local. Si bien el laboratorio opera inicialmente con fines investigativos, uno de sus grandes objetivos es obtener la certificación ISO para prestar servicios de análisis toxicológico a la comunidad pesquera artesanal, colaborando con la Seremi de Salud. Esto permitiría, en un futuro cercano, brindar seguridad sanitaria en la extracción de mariscos y fomentar el desarrollo socioeconómico de la comuna de Cabo de Hornos.
Ecosistemas subantárticos: Una ventana al cambio climático
Estudiar la biodiversidad fitoplanctónica del extremo sur de Chile permite comprender cómo responden los ecosistemas a cambios globales. La ubicación estratégica del laboratorio, cercana a la Antártica, habilita estudios comparativos entre ambas regiones, fundamentales para entender la evolución de las FAN y la aparición de toxinas emergentes.
El Centro Chic también fortalece vínculos científicos con colegas que investigan en el continente blanco. Estas conexiones amplifican el impacto de la investigación local, generando conocimiento valioso para la comprensión global del cambio climático en ambientes extremos.

Colaboración científica internacional
El proyecto no se limita al ámbito local. Gracias a la tecnología instalada, el Centro Chic participa en redes internacionales de colaboración científica con instituciones de España, Brasil, Portugal y México. Estos vínculos permiten realizar estudios comparativos de especies, genética y concentración de toxinas marinas, posicionando a Cabo de Hornos como un nodo relevante dentro de la investigación oceanográfica mundial.
A nivel nacional, el centro colabora con investigadoras del Instituto de Fomento Pesquero (IFOP), quienes han trabajado durante años con un modelo anterior de Shimadzu (LC-20). La experiencia acumulada por científicas como la Dra. Pizarro y Claudia Zamora ha sido clave para validar metodologías y garantizar la continuidad científica con el nuevo modelo LC-40.
Cromtek: Más que un proveedor, un aliado estratégico
Detrás de este avance científico hay una historia de logística meticulosa y compromiso humano. Cromtek fue fundamental en el traslado del voluminoso y delicado equipo hacia Puerto Williams, superando los desafíos del transporte marítimo y aéreo (vía Ferry Tapsa y aerolínea DAP). El empaquetamiento y montaje del equipo se realizaron con gran cuidado, garantizando su instalación sin contratiempos.
Vanessa Monge destaca especialmente la experiencia con Cromtek, valorando no solo la logística, sino también el servicio postventa y la capacitación recibida. La disponibilidad del equipo técnico, la rápida atención a consultas y la voluntad de encontrar soluciones fueron claves para el éxito del proyecto.
Una alianza para el futuro
La historia del Nexera LC-40 en Puerto Williams es también la historia de cómo tecnología, ciencia y comunidad pueden converger en un mismo propósito: Conocer y proteger uno de los ecosistemas más frágiles y valiosos del planeta. Gracias a la colaboración entre Cromtek, el Centro Chic y la comunidad científica, se están sentando las bases para un modelo de investigación biocultural, con impacto real en el desarrollo local y en el entendimiento del cambio climático global.








